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¿Cómo ponerle un freno a tu hiperexigencia en 2022?

¿Has padecido una autoexigencia excesiva hasta aqui? ¿Quieres romper ese patrón? En este artículo te cuento cómo trabajar para ponerle freno a tu hiperexigencia en 2022.

La hiperexigencia es un mecanismo torturador, con una demanda desmedida por hacer -tanto nosotr@s como l@s demás- las cosas bien.

Conociendo a la hiperexigencia

La hiperexigencia es el patrón de comportamiento desde el cual nos acostumbramos a exigir de nosotr@s mism@s un ritmo, unas expectativas y un rendimiento al que casi nunca podemos llegar -incluso dejando la vida en ello-.

El mecanismo de la exigencia severa siempre tortura, agota. Creer que se DEBE SER PERFECT@ EN TODO, lejos de acercarnos a la excelencia, nos arrima a una frustración constante.

Como consecuencia inevitable de este mecanismo sostenido en el tiempo, aparecen la frustración y el malestar.

Si quieres conocer más acerca de la hiperexigencia y sus 3 componentes (el hiperexigidor, el hiperexigido y la meta),

¿Cómo funciona la hiperexigencia?

Origina pensamientos obsesivos en quien la experimenta, y esta obsesión consume mucho tiempo que -necesariamente- se le quita a las actividades de disfrute.

Con la hiperexigencia, siempre te encuentras detrás de una meta imposible de alcanzar en los tiempos y formas esperadas.

La hiperexigencia, con su incapacidad para ponerle freno a la consecución incansable y desmedida de las metas, no nos permite desconectar del trabajo, de los estudios o de cualquier obligación. La vida y la autoestima de la persona hiperexigente se centran en los logros, que si no se alcanzan, terminan en enojo, irritación y angustia.

¿Cómo puedo ponerle freno a mi hiperexigencia?

Si te identificas con estas afirmaciones, esto podría indicar que estás tomando una actitud hiperexigente, contigo mism@ y con el exterior.

La buena noticia es que es posible trabajar en la hiperexigencia para, poco a poco, lograr flexibilizar esa actitud ante la vida, aportando un gran alivio y mayor capacidad de disfrute.

Pequeño ejercicio para trabajar la hiperexigencia y ponerle freno:

Se trata de un ejercicio para disminuir la hiperexigencia y ponerle freno, que suele realizarse dentro del proceso terapéutico, y que -si bien en ese marco es más acorde a las vivencias particulares de cada consultante- puedes aplicar a tu vida.

En este ejercicio, le daremos voz a dos aspectos que conviven en nosotr@s -el aspecto exigente y el exigido- y también a la meta.

1. Descubrir a nuestro exigidor y nuestro exigido. 

Para hacerlo completa la frase:

«Yo me exijo ser…»  (perfecto, la mejor atleta, el mejor alumno, la mejor profesora, el mejor hijo, la mejor pareja)

«Y, en cambio, me siento…» (inutil, fracasad@, poco hábil, fe@, incapaz)

El primero es el aspecto exigidor, el segundo el exigido. ¿Pudiste responder como se siente cada uno?

2. Transfórmate por un segundo en tu exigidor.

¿Qué te pide que hagas? ¿Cuál es la meta a la que tienes que llegar? Ahora que tienes la meta en tu mente, ¿Cómo te pide las cosas? ¿Cómo te pide que alcances la meta? Imagina textual cómo te habla en ese diálogo interno.

¿Qué tan feroz y destructivo es?

Nuestro exigidor interior es un torturador para el aspecto exigido.

3. Ahora transfórmate en tu parte exigida.

Responde: ¿Cómo se siente el exigido con el trato que tu exigidor te da? ¿Cómo te sientes cuando te habla asi? ¿Puedes tener ganas o energías para alcanzar la meta que te pide?

4. Evalúa la meta que el aspecto exigente tiene para el exigido. 

¿Qué metas te pide alcanzar? ¿Coinciden con lo que realmente quieres para ti? Si no coinciden es necesario dialogar sobre ese punto hasta que alcancen un acuerdo.

5. Con una meta común, el aspecto exigido necesita descubrir cómo requiere ser tratado por el exigente. 

Aquí puedes preguntarte, ¿Cómo me gustaría que me trate mi exigidor para que yo pueda alcanzar la meta? ¿Me gustaria que me grite o que me trate dulcemente, explicándome lo que debo hacer, con respeto?

Una vez que el aspecto exigido le dice al exigidor como quiere ser tratado, es muy útil encarnar el papel de “asistente interior” y ensayar esa nueva actitud, notando si hay diferencia con la modalidad torturadora anterior.

¿Qué efecto produce sobre el aspecto exigido el recibir un buen trato? ¿Hay ajustes que puedas hacer para que el aspecto exigido se sienta genuinamente ayudado?

Para terminar, es momento de observar la nueva actitud asistencial puesta en juego, descubrir las diferencias con el aspecto hiperexigente y comenzar la hermosa tarea de aprendizaje que significa transformarse de exigente a asistente.

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Comentar (1)

  • Josefina Unda Responder

    Gracias Bendiciones ?❤️✋?

    07/01/2022 a las 11:33 AM

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