Categoría: Reflexiones Comentarios: 0 7

Carta al miedo: Una terapia efectiva para comenzar a ser valientes¿

Has pensado alguna vez en escribirle una carta al miedo?… ¿A ese molesto sentimiento que te persigue y limita exageradamente tu vida?

Escribir en un papel resulta ser una terapia muy liberadora. Y cuando se trata del miedo, que generalmente nos paraliza y nos limita en la vida, se hace necesaria una verdadera confesión. A continuación te presento un ejemplo de la carta que he escrito a “mi miedo”. Podrás hacerte una idea de la forma en que puedes redactar tu propia carta.

¡No te dejes nada por dentro! ¡Saca todo lo que realmente sientes por “tu miedo”, y libérate!

Una carta al miedo para liberar emociones:

“Mi querido miedo:

Sé por qué estás aquí… Últimamente pareces estar muy cerca, y ya me estás cansando.

De hecho, mirando hacia el pasado, no puedo recordar un momento en el que no estuvieras ahí, listo para aparecer en cualquier instante y recordarme que hay cosas oscuras que se esconden al doblar la esquina.

Empezaste como la voz de mis padres… Advirtiéndome de esos horribles monstruos que habitan fuera de la puerta de la casa, en las aceras, en las calles. También de esa gente perversa que me secuestraría si salía a pasear sola, o de que sería rechazada por todos los que amo si no era una niña buena.

carta a mis miedos

Ahora te presentas de diferentes maneras… A menudo en forma de titulares en los noticieros, dondequiera que mire: “Mujer asesinada en la calle, niño secuestrado en el patio de su casa, ladrones entran en casa y asaltan a la familia, complot de terror en las calles, enfermedades y muerte…”

Intensificaste tu estadía cuando quise salir con mis amigos… “Puede ser peligroso, dijiste, mejor quédate en casa bajo la protección de tus padres.

Me recalcaste lo tonta que soy al arriesgarme a ir más allá: “Mira, mira lo que puede pasar cuando te arriesgas, cuando no piensas en todas las cosas que pueden salir mal… ¡Mira lo que pasa! Puedes perder todo, y a las personas que amas. Te arriesgas porque no me escuchas lo suficiente. Así que escúchame mujer, sintoniza alto y claro, todos los días… y no pares nunca de escucharme, ¡Nunca!”.

Me aseguré de tomarte tan en serio, que olvidé parar y disfrutar de la belleza de la vida, y de abrazar a los que me rodean en la magia de vivir.

¡Cuantas veces quise dar un giro atrevido a mi vida! Hacer realidad mis proyectos y ambiciones laborales… Pero ahí estabas tu, recordándome en cada paso que daba, lo inútil del esfuerzo hecho, y que no lo lograría por ser tonta y poco carismática.

¡Esa vida no es para ti, mejor estarás protegida en tu zona de confort! Lo repetías tanto…

Por suerte, mi Ser interior a veces interviene y me susurra al oído: “Mira este camino de allí… Hay algunas rocas y ramas por las que hay que trepar, pero tus piernas son resistentes y más fuertes de lo que crees. Y la belleza que descubrirás por el camino puede merecer el esfuerzo y la incomodidad. Vamos, te acompañaré durante todo el trayecto”.

El amor por la vida y las ganas de experimentar también me acompañaron una que otra vez, y me ayudaron a seguir adelante sin ti.

Sin embargo, a veces eres bastante insistente. Bloqueas mi visión e interfieres en mi camino. Sigo tropezando contigo y te quedas atascado en mi garganta, aplastando mi voz.

Tengo cosas que decir, ¿sabes?…

Supongo que a veces pueden ser cosas equivocadas. Como dirían las voces de mi infancia: “No hagas preguntas estúpidas, no hables de esa manera, estás muy equivocada”. Aunque, mirando hacia atrás, estoy segura de que esas voces sólo querían protegerme a través de ti, y era la única manera que conocían.

Sin embargo, mi voz quiere salir, aunque se equivoque, aunque los demás se burlen, aunque tenga que retroceder en mis planes… Mi voz podrá hacerse notar sin que tu la retengas.

Querido miedo, también tengo que agradecerte.

Sé que estás aquí para mantenerme a salvo y en verdad te lo agradezco. Estoy segura de que muchas veces me has salvado del dolor, de la angustia o de los problemas, pero también creo que, en muchos momentos, me has alejado de la aventura, la emoción y los grandes logros.

Verás, esto ya no se trata sólo de mí. Me he dado cuenta de que también te has encariñado con mis hijos. Te veo en sus ojos, luchando por acercarse con confianza a sus amigos: la curiosidad y la diversión. Quisiera que los mantengas siempre a salvo y, a veces, confiaré en ti para ello, pero también quiero que los dejes ser jóvenes y sentirse seguros al explorar el mundo que los rodea.

En esta carta al miedo, te pido, miedo, que estés aquí sólo como una red de seguridad. Que actúes sólo en forma de esa sensación en la boca del estómago que dice: “Esto no está bien, esto no es para mí, es hora de apartarse”.

escribiendo al miedo

Todo lo que pido es que establezcamos algunos límites saludables, tú y yo.

Me gustaría que estuvieras al lado de mi brújula moral y mi sentido de la razón. Sin embargo, no voy a dejar que me guíes. Me gustaría dejar a la creatividad, al amor y a la aventura, un poco más de espacio para estirar las piernas.

Te pondré límites…

Okey, miedo, estas son nuestras nuevas reglas y nuestros límites. Nos ayudarán a determinar dónde empieza y termina tu papel en mi vida.

En primer lugar, cada vez que diga algo, no voy a repetirlo continuamente en mi mente después, escudriñando para comprobar si hay algo ahí que, de alguna manera, no esta bien. Asumiré que si eso no era lo correcto para mi en ese momento, entonces se hará evidente y aprenderé del error. Así creceré como persona.

Cada vez que vaya a vestirme para salir, en lugar de preguntarme: “¿Qué pensará la gente de mi aspecto?”, me preguntaré: “¿Cómo me siento ahora mismo?”. Si me siento sexy, divertida, cómoda o, lo que es más importante, si me siento yo misma, entonces seguiré con mi día y no pensaré más en ello.

Cada vez que me ataquen esos pensamientos oscuros sobre lo que sentiría al perder a las personas que quiero, me recordaré que debo atesorarlas, a abrazarlas con fuerza y amarlas con cada parte de mí. Asegurarme de que saben que son especiales, únicas y apreciadas para mi. Me centraré en las formas en que puedo aportar alegría y felicidad a sus vidas, en lugar de temer que me abandonen.

Cada vez que piense en explorar un nuevo lugar, investigaré y haré todo lo posible para garantizar un viaje seguro y feliz para mí y mi familia. Sin embargo, no permitiré que tu presencia me impida ir a ningún sitio. La confianza en la vida me llama, y quiero escuchar lo que tiene que decirme, sin que tú la apartes de un manotazo.

Miedo…vamos a ponernos de acuerdo.

Okey miedo, permitiré que hagas tu trabajo y me protejas, pero soy más dura de lo que crees y necesito un poco más de espacio para moverme ¡y para vivir!.

Gracias por todo lo que has hecho, pero nuestro acuerdo cambiará a partir de ahora. Puedes venir, pero escoge un asiento en la parte de atrás de mi vida, porque ya no permitiré que me limites y reprimas… ¡Ya No!”

carta a los miedos

¡Esta carta al miedo es muy poderosa! Realmente te hará sentirte libre de sus ataduras! Tendrás la convicción de que lograrás muchas cosas en tu vida sin la sombra del miedo detrás de ti.

Carta de revocación de contratos emocionales

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.