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Dar la vida por otros, ¿Vale la pena?

A continuación tres historias un poco polémica que me encantaría que dejaras tu opinion en los comentarios de cualquiera de estas historias

Primera Historia

Un joven estudiante de la universidad disfrutaba sanamente todos los fines de semana con los amigos y compañeros de estudio, iba a la playa, discoteca, juego de futbol, salía a pasear en bicicleta, subía la montaña y otras actividades.

Un día se enamora, le presenta su novia a todos sus amigos, luego de eso las salidas con sus amigos empezaron a cambiar, cada 2 fines de semana al mes salían y compartían un rato en casa de los amigos, aveces salían a tomar unos tragos.

El joven al año decide casarse y hacer una familia, una vez cada 2 meses se veía con los amigos a compartir, al año tuvo un hermoso hijo, invitó a sus amigos a celebrar el nacimiento de su hijo, luego al bautizo, y no vio mas a sus amigos hasta que su hijo no cumplió un año de edad.

Su esposa ya no le gustaba salir con sus amigos por que le daba celos. El joven ya no se veía tan joven y sus amigos los veía una vez al año, y muchas veces tenia amigos que pasaba hasta 2 años sin verlos,

La soledad empieza hacer su compañera

Este joven no se percató de que se había quedado sin amigos.

Luego de 6 años y algunos problemas se divorcia, después de su separación se da cuenta que estaba solo, que su única amistad era su hermoso hijo.

Un día en su departamento solo se pregunta, valió la pena todos estos años de dedicación a una familia, se responde, si, no me arrepiento de mi hijo aunque no por tener una familia debo abandonar mis amistades, ni mis costumbres, todo podía perfectamente vivir en armonía si le hubiese dedicado el tiempo preciso a cada amigo hijo y esposa.

La familia es la base de la sociedad, no se puedo construir en una burbuja, no deberías perder tus costumbres, amistades ya que cuando tu pareja te conoció y se enamora se enamoró de esa persona, todos entendemos que cuando se forma una familia muchas cosas cambia, hay otras prioridades, pero nunca te olvides de tus verdaderos amigos, aquí es donde nos preguntamos de verdad vale la pena dar la vida por los demás, o priorizar la felicidad de otros por nuestra propia felicidad.

Segunda Historia

Una familia de 4 personas madre, padre y dos hijos deciden salir de su zona de confort y viajan a un país lejano para mejorar su situación económica y así darle un “mejor futuro” a sus hijos.

Aunque al principio fue duro en pocos meses los padres consiguen trabajos a pesar del cambio de cultura e idioma, los hijos estudian.

En vuelta de unos años ya el padre empezó a extrañar su cultura sus amigos y familiares, en algún momento le dice a sus hijos ya grandes, “Hijos, ¿será que si reunimos un dinero podemos regresar a nuestro país y poner una tienda para ganarnos la vida?”

Los hijos contestan: “Pero papá, ¡si yo allá no conozco a nadie! ademas tengo más años viviendo aquí que en el país que nací,” así que no, yo no regresaría nunca, la esposa le dice lo mismo ¿qué vamos hacer allá después de tantos años? allá no tenemos nada…

El padre un poco triste cabizbajo, después de unos segundo levanta la cara y les dice,

“Quizás tengan razón, ya ustedes son un hombre y una mujeres grande, pero cuando eran niños, yo decidí venir a este país por ustedes, dejé amigos, familiares, y mi cultura, cuando decidí venir acá, no tenia nada, no conocía a nadie y sin embargo arriesgo todo por ustedes, di mi vida por ustedes, yo si tengo una buena casa, llena de tecnología, comodidades donde estoy solo, una parrilla para hacer hasta 20 kilos de carne pero no tengo ahora con quien compartir nada, que hago con el dinero y los lujos sin un amigo, o familiar con quien compartir esto.”

El padre en su tristeza piensa realmente valió la pena dar mi vida por ellos cambiar mi felicidad grupal por la de una parte nada más.

Dudas que entre la tristeza y la depresión de la soledad surge. Este padre dejó todo por sus hijos, pero sus hijos no pensaron nunca dejar algo por la felicidad de su padre.

En este caso quien es el egoísta, ¿el padre que después de años quiere regresar o los hijos que no quieren irse con su padre?

Tercera Historia

Una joven pareja universitaria Maria y Jorge con varios años de relación compartían muy felices un día la vida les cambio, al darse cuenta que Maria estaba esperando un hijo, Maria y Jorge sentía que el mundo se les venia encima ya que no tenia un buen trabajo y le faltaba 2 años para graduares en la universidad.

Maria y Jorge, hablan con sus padres, aunque Maria pudo seguir un semestre antes de nacer su bebe, tuvo que dejar la universidad e irse a casa de sus padres, decisión que fue tomada con consentimiento de todos para que Jorge pudiera graduarse y así tener un mejor futuro.

Luego de graduado se mudan a una modesta casa, cuando el niño ya tenía edad para ir a sala cuna o un cuidado de niños muy pequeños, llevaba el niño, ya que Maria consiguió un trabajo de tiempo completo y no podía cuidar al bebé, por que Jorge esta en un trabajo de medio tiempo ya que estaba haciendo un postgrado.

Maria trabajaba muy duro y cuidaba en la noche al niño por que el sueldo de Jorge era muy bajo, ya que pagaba su postgrado, Maria cuidaba al niño y trataba de que hicieran el menos ruido posible para que Jorge no se desconcentrara de sus estudios.

La relación se empezó a volver rutina y Maria cansada hacia todo lo que podía, años mas tardes antes de culminar el postgrado, Maria siente muy distinto a Jorge y entre algunas pelea siente que Jorge la trata mal y la humilla con duras palabras, entre esas palabra fueron estas descuidada, eres una ignorante, a las que Maria sin pensarlo le dijo.

¡Lo he dado todo por ti, dejé de estudiar por criar nuestro hijo y luego trabajé para que tú pudieras estudiar!, y ¿ahora me dices ignorante y descuidada?

Estas constante peleas dieron fin a esta relación, y la pregunta es la misma, ¿Vale la pena dar la vida por otros?

Para terminar

Se que la respuesta a cada una de estas historia es muy sugestiva, en algunas dirán que son decisiones egoístas otras no serán, la única constante es que aunque las personas de estas historias hicieron todo sin pedir nada a cambio, no recibieron lo que realmente se merecían un poco de comprensión, un poco de compañía o un poco de simple respeto y gratitud.

Autor: Luis Parra

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