¿Por qué soy tan duro conmigo mismo?
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¿Por qué soy tan duro conmigo mismo?

Porque no conoces otra forma de exigirte.

No has conocido en tu vida otro modelo de exigencia personal en la que no exista cierto grado de castigo o desprecio en el fracaso.

Pues si, existe otra forma de exigencia personal sin maltrato.

Si no ves lo inútil que es el menosprecio no lo dejarás de hacer.
Si consideras que menospreciar sirve para algo, seguirás “motivándote” así o “motivando a los demás”.

Existe una auto exigencia amorosa.

Pero no es esa “idea del amor” condicional que poseemos la gran mayoría de las personas. Es otro amor.

Éste amor del que te hablo puede tener condiciones con otras cosas pero no desaparece con ellas.

El amor común es un amor con condiciones que desaparece sino se cumplen:

Que no me traiciones, que no me mientas, que me des cierta atención y exclusividad sexual, que estés conmigo comprometido a compartir la vida, espacio vital, dinero, que luches a mi lado con todos los problemas que nos puedan surgir en pareja, que me ayudes a solucionar los que yo ya tengo y traeré o crearé con la relación, que no me falles nunca cuando más te necesite, te reclame,

..y sin embargo, sobre todo, lo más importante…

…que me perdones todas las veces que yo no cumpla esas condiciones.

Es un amor que no deja mucha libertad a la otra persona y como nos podemos imaginar no puede llegar muy lejos.

El amor del que te hablo es un respeto profundo en su naturaleza. No desaparece por éstas cuestiones y evita todo maltrato en el fracaso o decepción.

Para conocerlo tendrás que empezar a trabajar en ti mismo.
Si no nos tratamos dignamente no nos merecemos la pena nunca aún consiguiendo los logros más importantes de ésta sociedad.

Y como las personas están obsesionadas con el “triunfo exterior”, nunca te darás cuenta de la necesidad de ese amor profundo, por que, aún logrando no machacarte, como sucede con algunas personas narcisistas, siempre tendrás a alguien a quien machacar, a quien odiar, alguien que te impidió lograr lo que deseabas.

Sin logros personales tampoco mereceremos la pena, porque quien no es relativamente independiente será una carga para los demás, limitando su libertad.

A su vez, no lograremos ser totalmente independientes. Muchas veces tendremos que asumir que necesitamos a los demás. Y eso significa pensar en ellos también. Salir de nuestro ombligo, y dejar de ser tan ambiciosos por mera codicia.

Así que debemos descubrir como ser respetuosos con nosotros mismos a la par que exigentes. La ambición, al principio, es un mal menor. Es una fase de inmadurez personal, que muchos no logran superar, pero que es necesaria conocer como todos los aspectos humanos.

La ambición irá perdiendo su intensidad, poco a poco, a medida que nazca la verdadera humildad en nuestro corazón. La vida nos enseñará que ella puede ser más un trapo en los ojos ante lo que realmente tiene valor.

Aun así, la ambición no tiene que porque desaparecer totalmente de nuestro interior.

La ambición, puesta en su lugar, nunca será nada malo o incontrolado.

Finalmente, poner todas las cosas internas en su lugar es lo que todo ser humano debe lograr en su vida.
Salir de su caos interior sin menospreciar nada, porque vicio es virtud y virtud es vicio. Solo existe desorden.

Así que ahora mismo entiende que tratándote mal no conseguirás nada, aún consiguiendo lo que desees.
Y que tratándote bien lograrás muchas cosas.

Se egoísta pero al menos trata bien a la única persona que está en tu mente en estos momentos.

Cuando seas capaz, de verdad, de tratarte bien y ser auténticamente independiente, quizás puedas saltar al siguiente nivel.

El beneficio a largo plazo.

Cuando ese amor hacia uno mismo se invierte de forma natural hacia los demás.

A TI, TE DEDICO ESTAS PALABRAS…

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