No te definas por tu pasado… Fue solo una lección. No es tu sentencia de vida
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No te definas por tu pasado… Fue solo una lección. No es tu sentencia de vida

El pasado muchas veces suele ser nuestro mayor juez. Y esto sucede porque en parte lo permitimos.

Permitimos que este traiga a nuestro presente todas aquellas cosas malas que nos han sucedido… las memorias dolorosas, los recuerdos tristes, los errores que quizás hemos cometido (o que quizás ni cometimos pero los tomamos como propios)… en fin.

El pasado muchas veces está ahí, y, en ocasiones, nos impide avanzar, crecer, seguir adelante, y experimentar cosas nuevas. En otras palabras, no nos permite vivir la vida que queremos o anhelamos.

Sin embargo… ¿será que habrá forma de acallar su voz, de entender que él ya fue, y que el hoy (el presente) es lo que realmente importa?

Pues sí, si la hay. No es un trabajo sencillo, claro está, pero, si uno se compromete a ver el pasado desde otra perspectiva, podremos tener un avance significativo en lo que respecta ignorar eso que ya sucedió y que, hoy por hoy, ya no está presente.

De eso y más vamos a hablar a continuación..

No te definas por tu pasado… fue solo una lección

Hay cosas de nuestro pasado que, sé muy bien, cuestan dejar atrás. Así pues, podré entender que me digas “Es difícil superar eso que me ocurrió”.

Quizás dentro de ti hay heridas de tu pasado que aún no han sanado y cuestan sanar. Pero, te pregunto… ¿Consideras conveniente vivir toda la vida así… bajo ese dolor, esa amargura y esa tristeza que te ha dejado aquello que una vez viviste y no te gustó?

Considero muy egoísta de nuestra parte el NO darnos la oportunidad de reconstruirnos, de comenzar de nuevo, de superar lo que ya fue, y de ver lo que nos ha sucedido en la vida desde otra perspectiva… y en esto último me quiero detener. Pues…

Lo que sea que te haya pasado, tuvo lugar en tu vida por alguna razón.

Las cosas no suceden por puro gusto. Tampoco quiere decir que Dios es malo o la vida es cruel, y, por eso, pasaste por lo que pasaste, cometiste ese error que cometiste, o viviste esa experiencia amarga.

Amigo/amiga todo tiene un porqué. Y ese porqué muchas veces está relacionado con algo que la vida nos quiere enseñar para nosotros crecer, e incluso para hacer crecer a otros.

Lo que sea que nos haya pasado, era necesario vivirlo para el día de mañana estar preparados, tener un propósito claro, darnos cuenta en qué aspectos flaqueamos, impulsarnos y avanzar. Lo que sea que nos haya pasado no tiene que ser nuestra sentencia de vida. No tiene que ser nuestra condena o nuestra carga pesada en el día a día.

Si decides cargar con el pasado de manera negativa y traer recuerdos negativos a tu mente, difícilmente vas a vivir tranquilo. La rabia, el rencor, el mal humor, la desesperación y la impaciencia tendrán lugar. Te va a costar obtener paz mental. Y puede que en algunas cosas avances y veas cambios, pero al final, se te hará difícil encontrar el equilibrio interior.

En cambio, si decides ver al pasado como una lección, como una enseñanza, o como una experiencia que fue necesario que vivieras para hoy estar donde estás, las cosas en tu vida fluirán de manera diferente.

Busca la forma de avanzar, pues sí la hay…

Para cambiar la perspectiva de cómo vemos nuestro pasado hay que, primero y principal, trabajar el perdón. De hecho, eso es algo que anteriormente hemos tratado aquí.

Muchas de las heridas de nuestro pasado pueden tardar años en sanar. Pero lo único que verdaderamente puede cicatrizarlas, es el acto de perdonar. Y atención, porque no solo hablo de perdonar a otros, sino también de perdonarnos a nosotros mismos.

Claro, es un trabajo que hay que realizar con tiempo, y hay pasos que seguir. Por ejemplo, hay que renunciar a las personas o cosas que nos hicieron daño, y ser pacientes. Pero sobre todo hay que ver las situaciones vividas desde otra perspectiva, y tratar de olvidar.

El perdón, es algo que toma su tiempo, pero es necesario aplicar, sobre todo si queremos que el pasado no pese tanto sobre nosotros.

Ahora bien, una vez hayamos hecho todo esto, toca trabajar la forma en cómo manejamos nuestra vida y todo lo que experimentamos en ella.

Para ello, debemos buscar realizar actividades que nos beneficien física y mentalmente. Te hablo de meditar, ejercitar, adoptar hábitos saludables, plantearse metas y trabajar en ellas. Debemos también tratar de conectar con nuestro presente. Es importante vivir el ahora y para ello debemos traer nuestra mente al hoy.

Es más, si aplicamos todo lo anterior, luego no tendremos tiempo para atraer lo negativo del pasado, pues además de haber perdonado, nos estaremos dando prioridad a nosotros mismos, y eso es más que primordial.

Cuando la negatividad del pasado intente volver, plántate fuerte

Por experiencia te digo que habrá momentos en los que el malestar que nos dejó el pasado, en cualquier momento, intentará volver, y querrá remover cosas dentro de nosotros. Pero es ahí donde deberemos pararnos fuertes y evitar que cause estragos.

Mis recomendaciones para ti en estos casos, son las siguientes:

  • Habla. Busca a alguien de confianza con quien puedas expresar tu malestar. Alguien que te sepa escuchar, y en todo caso, aconsejar.
  • Escribe. Escribir es terapéutico. Cuando te sientas abrumado, que necesitas soltar algo pero no sabes cómo o con quién hacerlo, escribe. Expresa a través de un lápiz y papel, o a través de las notas de tu PC, cómo te sientes, qué fue lo que pasó, qué te gustaría mejorar de aquella experiencia, quién eres ahora.
  • Busca ayuda. Recuerda que no puedes cargar tu solo con todas las cosas. Y en caso de que te sientas abrumado o no sepas cómo gestionar tus emociones, lo que sientes o lo que te esté pasando, nunca está de más que busques ayuda con un profesional de la salud mental y puedas recibir orientación al respecto.

Para concluir, déjame decirte una cosa:

tu pasado no te define y jamás te definirá. Este fue solo una lección y tienes la capacidad de verlo así. Naciste con la capacidad de superar cosas para aprender y vivir. Así que, jamás te detengas. Vive el presente y trata, paso a paso, de dejar el pasado bien atrás.

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