Categoría: Reflexiones Comentarios: Un comentario 0

No mereces que hables mal de ti misma

Todos tenemos una voz interior y a veces esa pequeña voz puede ser útil para mantenernos motivados hacia nuestras metas, para recordarnos que lo que estamos a punto de comer no es saludable, o para decirnos que lo que estamos a punto de hacer está mal.

Sin embargo, esta voz a menudo puede ser más dañina que útil, sobre todo cuando entra en el mundo de la negatividad excesiva. Esto se conoce como diálogo interno negativo, y realmente puede derribarnos.

El diálogo interno negativo es algo que la mayoría de nosotros experimentamos de vez en cuando, y viene en muchas formas. Este, de hecho, crea un estrés significativo, no solo para nosotros mismos sino para quienes nos rodean.

A continuación, vamos a hablar sobre los efectos que produce el hecho de decirnos cosas feas a nosotros mismos, y qué podemos hacer para frenar esta conducta a tiempo.

¿Qué es el diálogo interno negativo?

El diálogo interno negativo puede tomar muchas formas. Puede sonar algo rígido a veces, (“No soy bueno en esto, pero debería intentarlo a ver qué tal…”) o ser muy duro y malo (“¡Nunca puedo hacer nada bien!”).

Sea como sea, las reflexiones que emite tu voz interior muchas veces sonarán muy parecidas a “las duras críticas que hace un padre respecto a las malas acciones de su hijo”. Lo que es peor, esa voz interior puede seguir el camino de la catástrofe, la culpa, la descalificación y demás.

En otras palabras, el diálogo interno negativo es esa conversación que tienes contigo mismo que puede estar limitando tu capacidad de creer en ti mismo y en tus propias habilidades. Es cualquier pensamiento que disminuye tu capacidad para hacer cambios positivos en tu vida o tu autoconfianza.

Consecuencias que trae el decirte cosas feas todo el tiempo

El diálogo interno negativo puede afectarnos de varias maneras bastante dañinas. Por ejemplo, centrarse solamente en pensamientos negativos puede conducir a una disminución de la motivación, a un mayor sentimiento de impotencia y a una gran sensación de frustración. Asimismo, aquellas personas que frecuentemente se dicen cosas negativas tienden a vivir más estresadas.

Por otro lado, el diálogo interno negativo puede conducir a una menor capacidad para ver oportunidades, ocasionar desgano y falta de energía.

Cómo minimizar el diálogo interno negativo

Hay varias maneras de reducir el diálogo interno negativo en tu vida diaria. He aquí algunas de ellas que puedes poner en práctica:

1. Presta atención cada vez que estés siendo crítico contigo mismo

Aprende a notar cada vez que estés siendo autocrítico y empieza a detener esos pensamientos. Por ejemplo, fíjate qué cosas te dices a ti mismo, que no se las dirías a un buen amigo o a un niño, y frena todo eso, o intenta cambiar ese tipo de pensamiento.

2. Recuerda que los pensamientos y sentimientos no siempre son realidad

Tus pensamientos y sentimientos sobre ti mismo no pueden considerarse una verdad absoluta. Tus pensamientos pueden estar equivocados como los de todos los demás, por eso, no permitas que influencien en tu estado de ánimo.

3. “Ahí está de nuevo esa vocecita tonta”

Cuando piensas en tu voz interior como algo externo, e incluso le das un apodo tonto, no solo es más fácil darte cuenta de que no tienes que estar de acuerdo con ella. Más bien, al verla de esa forma se vuelve menos amenazante y es más fácil ver cuán ridículos pueden ser algunos de tus pensamientos críticos.

4. Interroga a tu voz interior

Uno de los aspectos dañinos del diálogo interno negativo es que a menudo no se cuestiona, cuando lo mejor que podemos hacer es hacerle frente y preguntarle: “¿acaso es verdad lo que me estoy diciendo?”.

Está comprobado que la gran mayoría del diálogo interno negativo es pura exageración, y cuestionarlo puede ayudar a eliminar su influencia dañina.

5. Cambia tu perspectiva

Una forma de cambiar de perspectiva es imaginar que estás mirando tus problemas desde una gran distancia. Algo así como pensar en que el mundo es un gran globo terráqueo y que tú eres una persona diminuta dentro de él; esto puede recordarte que la mayoría de tus preocupaciones no son tan grandes como parecen. Además, puede ayudarte a minimizar la negatividad, el miedo y la urgencia de recurrir a tu diálogo interno negativo.

Ya lo expresa el título de este post: No te digas cosas feas, no te lo mereces. Todo lo contario, mereces que todo fluya bien en tu vida, por eso, te aconsejamos que pienses bien lo que te estás diciendo a ti mismo. Comienza a escuchar a tu voz interior cada vez más y cuando veas que te está diciendo cosas negativas, frénala. De esta manera verás como las cosas cambiarán en tu vida para bien.

Comentar (1)

  • Magola Salazar Responder

    Muchas gracias muy bueno lo que comparte es de mucha ayuda para los que necesitamos

    21/05/2022 a las 11:53 AM

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.